Historia de pescadores Cubanos en la Florida

Mucho antes de que Florida se convirtiera en territorio estadounidense en 1821 y llegaran cientos de inmigrantes, los pescadores cubanos ya navegaban hacia el norte, a la costa del Golfo de México, a mediados del siglo XVIII.

Establecían campamentos estacionales y pescaban con redes durante cuatro a seis meses. El pescado abundaba y las bahías poco profundas ofrecían el entorno perfecto para la pesca con redes. Secaban y salaban el pescado, lo envasaban en barriles y regresaban a Cuba en primavera, cuando la demanda era mayor.

Presencia de Pescadores Cubanos y Españoles en la Costa del Golfo

La costa del golfo de Florida, ancestralmente territorio de los indígenas Calusa, fue el escenario para el establecimiento de varios ranchos de pesca por parte de pescadores, principalmente cubanos, que pasaban allí temporadas de cuatro a seis meses al año. Durante su estadía, vivían en bohíos con techos de palma, su dieta consistía en uvas caletas y mariscos, y fumaban tabaco en pipas de arcilla. El objetivo principal era conservar la pesca en barriles con Sal de las Bahamas para su posterior venta en los mercados de La Habana al regresar.

Estos asentamientos fundaron una importante tradición pesquera. Por ejemplo, en 1784, José María Caldez, originario de Regla (Cuba), estableció su rancho en la isla de Useppa, generando empleo para otros pescadores cubanos y españoles. Más al sur, en la bahía de Carlota, otro cubano, Pedro “Perico” Pompon, fundó su propio rancho en la isla de Cayo Pelau.

La presencia de ranchos se extendió por la costa; en la zona de lo que hoy es Sarasota, se ubicó el rancho de Felipe Bermudez (en el actual barrio de Cherokee Park). Finalmente, en el sitio que hoy ocupa el Maximo Park en St. Petersburg, Florida, Antonio Maximo Hernandez, también cubano, operó otro rancho de pesca hasta que un huracán lo destruyó en 1848.

Barco Cubano

Intercambio Cultural y Legado de la Pesca Cubana en la Costa del Golfo

La temporada de pesca de los cubanos en la costa del Golfo de Florida fue un periodo de intenso intercambio cultural con las poblaciones locales. Los recién llegados aprendieron técnicas de pesca, incluyendo el uso de redes, imitando el método tradicional de los indígenas Calusa. Las interacciones se establecieron principalmente con los Seminolas, descendientes de los Creek que habían migrado desde el norte (Florida, Georgia y Alabama).

Este contacto condujo a la colaboración laboral y, eventualmente, a lazos familiares profundos: numerosos pescadores cubanos contrajeron matrimonio con mujeres seminolas. Al regresar a Cuba con sus cargamentos, algunos de ellos bautizaron a sus esposas e hijos en la iglesia de Nuestra Señora de Regla en La Habana. Los descendientes de estas uniones formaron una nueva identidad en La Florida, conocida como la cultura “Hispano-Indígena” (o “Spanish-Indian”).

Estos niños mestizos poseían una identidad hispana única de La Florida, hablaban tanto español como sus lenguas indígenas y llevaban nombres hispanos. La influencia de esta cultura y de los pescadores fundadores es palpable hasta hoy en la toponimia de numerosas islas de la costa del Golfo, como:

  • Isla Useppa (derivada del barco “Josefa” de José María Caldez).
  • Isla Perico (en honor al pescador “Perico” Pompon).
  • Cayo Pelau, Isla Regla (por Regla, La Habana), Isla Chino, Punta Blanca, Isla Mondongo, e Isla Patricio.

Además, los ranchos de pesca sirvieron como centros de comercio con los cimarrones (esclavos fugitivos de plantaciones estadounidenses). Estos cimarrones fundaron sus propias empresas, comerciando pescado y madera a La Habana. A cambio de este comercio, las autoridades españolas les ofrecían protección y mosquetes.

A medida que esta vibrante cultura hispano-indígena prosperaba, los temporales ranchos de pesca evolucionaron a asentamientos permanentes, dejando una marca indeleble en la historia y el desarrollo del suroeste de La Florida.

El Legado Geográfico de los Pescadores de la Costa del Golfo

Aunque los nombres de los pioneros pescadores cubanos y españoles puedan ser desconocidos para algunos, su impacto perdura a través de los topónimos emblemáticos de la región. Varios de estos ranchos pesqueros originales dieron nombre a importantes accidentes geográficos que se reconocen hoy en día.

Aquí se presenta la correspondencia entre el fundador y el lugar geográfico:

  • Philippi Bermúdez: Su rancho en la bahía de Sarasota es recordado hoy por Phillippi Creek.
  • Perico Pompon: Este pescador dejó su huella en la geografía con la Isla Perico y la Bahía de Perico.
  • Antonio Máximo Hernández: El sitio de su rancho en el extremo sur de St. Petersburg se conmemora con Punta Máximo.
  • Josep Miguel Guerrero: Fundó un rancho en la isla Terra Ceia, y el lugar lleva su nombre en la Bahía Miguel.
  • Capitán William Bunce: Aunque su rancho principal estaba en Mullet Key, su influencia abarcó la zona, notablemente la Isla Anna Maria, donde empleó a pescadores españoles e indígenas.

Estos nombres sirven como un recordatorio constante de la temprana historia pesquera y la herencia cultural que moldearon la costa del suroeste de Florida.

El Fin de los Ranchos y la Guerra Civil

La firma del Tratado Adams-Onís en 1821 supuso un punto de inflexión, transfiriendo la soberanía de La Florida a los Estados Unidos. Este cambio de poder afectó directamente a los ranchos de pesca. La situación se intensificó tras la promulgación de la Ley de Traslado Forzoso de los Indios en 1830 , lo que alertó a los oficiales estadounidenses, quienes comenzaron a tomar medidas punitivas contra estos asentamientos.

No todos los residentes americanos fueron hostiles. Un ranchero estadounidense, William Bunce, que operaba su propia pesquería en el Cayo Mújol (Mullet Key)—actualmente el parque Fort De Soto en St. Petersburg—, ofreció refugio a muchos de los pescadores cubanos y sus familias mestizas. Sin embargo, en octubre de 1840, esta resistencia fue sofocada cuando tropas militares de Fort Brooke asaltaron el rancho de Bunce, reduciéndolo a cenizas.

Dos décadas después, en 1861, estalló la Guerra Civil Americana. Florida se separó de la Unión para unirse a los Estados Confederados. En este contexto de conflicto, la Marina de la Unión intensificó su presencia. En febrero de 1862, un escuadrón de bloqueo desde Cayo Egmont invadió y destruyó completamente el rancho y los jardines de Abel Miranda. Este evento marcó el declive significativo de la cultura Hispano-Indígena.

Cabe destacar que, durante el transcurso de la Guerra Civil, numerosos cubanos y cubano-americanos apoyaron activamente a la causa Confederada.

Mas Historias de los pescadores Indios y Cubanos

En la Florida del siglo XVIII, los pescadores cubanos establecieron ranchos pesqueros estacionales a lo largo de la costa suroeste y emplearon a indígenas locales, inicialmente los Calusa y posteriormente los Seminole, quienes actuaban como guías y mano de obra. Los Calusa eran marineros expertos que ya habían pescado y comerciado con Cuba y, tras los ataques de otras tribus y las enfermedades, un número significativo huyó a Cuba alrededor de 1763. Las expediciones de pesca cubanas, que se realizaban desde finales de otoño hasta principios de primavera, eran una fuente de comercio e implicaban la captura, el salado y el transporte del pescado de regreso a La Habana.

La industria pesquera

• Actividad comercial: Los pescadores cubanos de puertos como La Habana y Regla fueron los primeros pescadores verdaderamente comerciales de la zona, aprovechando los ricos caladeros que estaban sobreexplotados cerca de Cuba.

  • Actividad estacional: Establecían campamentos estacionales, o «ranchos», a lo largo de la costa suroeste de Florida, principalmente entre la Bahía de Tampa y Charlotte Harbor, desde octubre o noviembre hasta febrero o marzo.
  • Métodos de pesca: Inicialmente utilizaban anzuelo y línea, pero posteriormente adaptaron las técnicas locales de pesca con redes y se centraron en la muy lucrativa pesca de la lisa.
  • Procesamiento y comercialización: El pescado se salaba y se secaba para su conservación, y luego se enviaba a los mercados de La Habana.

El papel de los nativos americanos

  • Relaciones iniciales: Los Calusa eran marineros expertos que mantenían una larga relación con Cuba, comerciando con pescado y otros productos. Inicialmente, dieron permiso a las expediciones pesqueras españolas.
  • Mano de obra y guía: Con la disminución de la población Calusa, los cubanos contrataron a los indígenas supervivientes, incluidos los Creek (ancestros de los Seminole), como guías y mano de obra para sus actividades pesqueras.
  • Intercambio cultural: Esta interacción propició un intercambio cultural y, a finales del siglo XVIII, algunas familias formaron comunidades criollas con padres españoles y madres nativas americanas.
  • Migración: Tras las incursiones de otras tribus y las enfermedades, un gran número de Calusa supervivientes y otros indígenas de Florida huyeron a Cuba a principios del siglo XVIII. Algunos regresaron posteriormente a los Cayos, donde fueron contratados por pescadores cubanos.

Decadencia y desplazamiento

• Incursiones: Las incursiones de otras tribus, como los Yamasee y los Muscogee, llevaron a la captura de muchos nativos americanos para la esclavitud.

  • Enfermedades: Enfermedades como la viruela y el sarampión, introducidas por los exploradores europeos, también diezmaron a las poblaciones indígenas.
  • Desplazamiento forzoso: Las comunidades pesqueras restantes, incluyendo a muchos de los «indios españoles» que se habían mezclado con cubanos, fueron finalmente expulsadas de Florida en el siglo XIX durante las Guerras Seminolas.

Los primeros pescadores Cubanos llegaron a Charlotte Harbor con sus barcas en el siglo XVII, marcando el inicio de la industria pesquera comercial. Los pescadores cubanos controlaron el sector durante más de 200 años, hasta que Estados Unidos tomó posesión de Florida en 1821 y comenzó a reclamar sus aguas territoriales.

Durante la época de la pesca cubana (1687-1835), existían ranchos pesqueros en Cayo Costa. Los capitanes cubanos contrataban a indígenas como guías de pesca. Al principio, los cubanos solo usaban anzuelo y línea para pescar mero en aguas profundas. Luego, se adaptaron a las técnicas locales de pesca con redes. Surgió una pesquería de lisa muy lucrativa. Según William Marquardt en La arqueología de la isla Useppa, a finales del siglo XVIII, más de 30 barcos españoles con base en Cuba navegaban regularmente al suroeste de Florida para pescar y comerciar.

Cayo Costa

Muchas personas de diferentes etnias trabajaban como marineros en los barcos cubanos. Pine Island Sound se convirtió en un punto de encuentro para diversas culturas, todas practicando los métodos de pesca tradicionales de los Calusa. Según Edic, los trabajadores del siglo XVIII eran indígenas costeros, indígenas de las misiones españolas que huían de los británicos en el norte de Florida, esclavos fugitivos del sur de Estados Unidos y diversos indígenas mestizos que llevaban una vida nómada.

Recursos: Unveiling Spanish America. Manatee County Historical Society. Cayo Costa History.

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El Cajil